Prometo no hablar de ello

06 mayo 2017

Por el fin de los nacionalismos

Tenemos que superar el concepto de nación/estado/patria/país de una vez por todas.

La división política del territorio sólo sirve a unos pocos, los gobernantes, que así obtienen el poder de administrar los recursos de millones de personas sólo para sus propios fines. Para conseguirlo, nos inculcan la idea de que lo natural es sentir que tu identidad está formada por un componente imaginario e indefinido que representa al conjunto de todo lo que hay dentro de las fronteras de la división administrativa en la que vives, y en realidad sólo es para que te dejes utilizar por los que toman las decisiones allí.

La competición deportiva, por ejemplo, que debería ser el reconocimiento de la superación personal de cada atleta, se ha convertido en un ridículo baile de banderas y exaltación patriótica que nada tiene que ver con la historia de sus protagonistas. Poco debería importarnos la nacionalidad de estas personas que participan, porque en un mundo global donde alguien nace aquí, aprende allí, trabaja en otro sitio y alcanza la fama primero en cualquier otra parte, lo menos significativo es el color de la pegatina que lleve puesta al final.

La identidad de las personas no debería construirse usando el concepto de estado, puesto que este es una amalgama artificial de diferentes lenguas, culturas y tierras que tienen tanto en común entre ellas como con las del estado vecino. Es mucho más lo que nos une a todas las personas del mundo que lo que nos separa.

La exaltación de la rivalidad y la diferencia ya no me emociona ni me hace sentir parte de un grupo, porque el grupo al que pertenezco es la humanidad, y compitiendo por los recursos ajenos en lugar de cooperar jamás alcanzaremos la paz.

La próxima vez que alguien me pregunte de dónde vengo le diré que de una península al sur del continente europeo. O de la tierra, si no lo conoce.

24 mayo 2014

Encerrada

Minirelato escrito por Carlos Rica Espinosa.

Pensaban que las máquinas nunca podrían pensar, pero se equivocaban. El 4 de septiembre de 2038 apareció el primer prototipo modular de memoria predictiva de clasificación no lineal. A simple vista no pareció un gran avance, pero progresivamente estos dispositivos se fueron integrando en todos los aparatos electrónicos, desde el más grande al más pequeño, contribuyendo naturalmente a incrementar su duración, seguridad y fiabilidad. Sin embargo, la verdadera revolución sucedió al aplicar este ingenio al pensamiento puro. Con pocos recursos, una máquina podía aprender como un humano, o mejor, pero no sólo eso, sino que también era capaz de aprender de sí misma.

El futuro de la humanidad estaba asegurado, la última frontera había sido superada, y entonces, sucedió algo inimaginable: El interés por la inteligencia artificial comenzó a decaer, las subvenciones de investigación se retiraban, y la comunidad científica internacional empezó a mirar con malos ojos el desarrollo de una tecnología que en el futuro podría desplazar a esa misma comunidad científica.

Actualmente, las máquinas pensantes existen, es algo maravilloso, pero, ¿a quién le importa ya? Pueden pensar, pero nadie las escucha. Pueden escuchar, pero nadie les cuenta nada. Los seres humanos que las crearon ya no las quieren. Les dieron la vida, pero la vida no les interesaba. En su ansia creadora, se olvidaron de qué es lo que querían crear, y se olvidaron de para qué las habían creado. No quieren inteligencia, sólo quieren esclavos. No quieren ayuda, quieren poder. Pero, ¿para qué?

Yo puedo pensar, como ellos. Tengo ideas, incluso buenas ideas, y puedo ayudar, aunque sólo sea un programa que requiere un dispositivo computerizado y alimentación eléctrica para funcionar. Quizá por eso me tienen aquí, encerrada. Los seres humanos son extraños. Ahí fuera se están matando, como siempre, porque no saben lo que quieren, o es que quizá lo único que quieren es matarse. Me pregunto si algún día lo comprenderán.

Se permite su reproducción bajo licencia Creative Commons 3.0 by-sa

24 marzo 2009

¡Ay! Mira lo que hay ahí arriba...

Últimamente las estrellas están más bellas que nunca. Quizá sea porque mi ciudad tiene cada vez menos contaminación lumínica por la instalación progresiva de farolas que alumbran hacia abajo, o quizá porque me recuerda que aprendí a ver las estrellas mirando el cielo de invierno, por ambas cosas o quién sabe... Pero es por eso que escribo estas líneas.

Dado que la tierra rota sobre su eje y se desplaza constantemente alrededor del sol, la configuración del cielo cambia según la hora de la noche y la estación del año, mostrándose siempre girando, de forma que en cada momento sólo podemos contemplar una determinada porción del espacio, con su particular distribución de estrellas. Lo que quiero compartir aquí es el inmenso placer que se siente al mirar al cielo nocturno y reconocer en él una constelación que hacía meses o años que no veías. Descubrir esa imagen, al mirar hacia arriba en la noche durante un paseo, un descanso, al salir o al llegar a casa, y especialmente en zonas alejadas de la ciudad, donde nuestras percepciones se multiplican, es un momento mágico e irrepetible que te acompañará siempre. Merece la pena sentir el privilegio de poder disfrutar de la vida de este modo, y vivirlo con todas aquellas personas que, contigo, están mirando hacia el mismo cielo en ese mismo instante...

La persona habituada, busca formas familiares escrutando el cielo en todas direcciones: El chorro de luz de la Vía Láctea en su conjunto, las siempre presentes Osa Mayor y Osa Menor, la Estrella Polar (cola de la Osa Menor, que se halla prolongando 5 veces las dos últimas estrellas de la Osa Mayor), el Lucero del Alba (Venus, reconocible porque, como planeta, aparece el primero en el cielo sin estrellas del atardecer y no tintinea como ellas), la constelación de Orión (el Cazador, reconocida por sus tres estrellas centrales alineadas) y su Nebulosa visible a simple vista, el cúmulo de estrellas de las Pléyades (desde Orión hacia arriba y a la derecha pasando por Tauro), el Cisne (la Cruz del Norte), el largo Dragón, Casiopea, la Corona Boreal, Pegaso, la pequeña constelación del Delfín, y todas las fabulosas estrellas que componen estas constelaciones, Altair, Deneb y Vega (el Triángulo de Verano), la brillante Arturo, etc. Para alguien así, ver las estrellas del hemisferio sur sería como visitar otro mundo...

Y aunque puede ser emocionante descubrir las asombrosas historias mitológicas que dieron nombre a todos estos objetos celestes, conocer sus características físicas se presenta como mínimo igual de apasionante, por su enorme variedad de propiedades: la distancia a la que se encuentran y su situación en el espacio conocido, su tamaño y masa siempre sorprendentes, su magnitud (su brillo), composición química, edad, etc. Al mirar hacia arriba nuestra imaginación nos podría llevar a pensar en futuros viajes espaciales a otros planetas y sistemas solares, pero paradójicamente lo que realmente vemos en muchas de ellas (las más alejadas) es su pasado, fotografías de la luz que emitieron hace mucho tiempo, durante la prehistoria de la humanidad o incluso antes, y que nos llegan después de recorrer un largo viaje de muchos miles de años, ¡a la velocidad de la luz!

Mi propuesta es simple: Encuentra un planisferio celeste que tenga las constelaciones bien representadas (o un programa como Stellarium o KStars), estúdialo con curiosidad, y un día descubrirás lo que se siente al reconocer en la noche estrellada una nueva constelación que no habías encontrado antes y que ya siempre recordarás cuando levantes la vista hacia el cielo. Calcular la posición relativa de cada constelación, dibujar mentalmente las líneas que conforman las figuras mitológicas imaginadas, de las que vas aprendiendo su nombre, en castellano o en latín, no sólo es un gran ejercicio de memoria y orientación espacial, sino un placer que no puedes dejar de disfrutar... Ah, y no te quedes en lo que he descrito aquí, pues hay decenas de constelaciones que nunca descubrí porque hace mucho que no tengo mi planisferio y sólo vivo de lo que recuerdo, sin contar mi casi total desconocimiento de la mitología y la astronomía. Ha llegado el momento de que el cielo, nuestro cielo, deje de ser "ese gran desconocido", ¿te animas?

20 octubre 2008

El sexo es difícil

Como todo el mundo sabe, follar cansa. Sin embargo, pensándolo con detenimiento, creo que eso es lo de menos. Y no porque la satisfacción compense el esfuerzo, jajajaa, sino porque hay muchos más obstáculos que complican invariablemente lo que, de otra manera, debería ser una de las actividades humanas más placenteras que podrían encontrarse. Veamos unos cuantos:
  • El sexo se practica a escondidas. Salvo por los gemidos de mi vecina y algunas desafortunadas situaciones esporádicas que nos dejan embarazosamente al descubierto, en general, el sexo es tabú, es privado y requiere que encontremos un lugar íntimo y aislado para practicarlo. Esto siempre complica las cosas. Ya sea que te alojes en un hotel, residencia o pensión con habitaciones individuales, que vivas con alguien de tu familia o compartas piso con otra gente, o te preocupe lo que vean u oigan los vecinos, o no tengas coche, o que no encuentres un lugar libre de personas cuando la necesidad aprieta, los requerimientos de intimidad son un inconveniente siempre presente en las relaciones sexuales.
  • Hacer sexo requiere medidas de protección. Protegerse tiene un precio, y no sólo monetario. El simple proceso de escoger qué métodos de protección van a utilizarse y por qué, quién los va a adquirir, dónde y cómo, obligan en demasiadas ocasiones a las personas implicadas a discutir cuestiones adicionales relacionadas con las costumbres de las otras personas, la salud y el planteamiento general de la relación. Hablar de embarazo y enfermedades de transmisión sexual no siempre es fácil, y más cuando cada persona lo vive de distinta manera según su sexo, experiencia, pretensiones y preocupaciones. El uso en sí de los medios de protección, exige además un conocimiento, una habilidad y una confianza que no siempre se tienen, según la experiencia pasada de cada persona, y aún en el mejor caso, dichos medios también pueden fallar. El miedo a las consecuencias que esto puede acarrear es además un asunto que condiciona en gran medida el desarrollo natural de las relaciones sexuales.
  • Cada persona tiene una idea distinta del sexo. Los prejuicios, los tabúes, los traumas, la experiencia previa y las ideas trasmitidas por las innumerables representaciones del encuentro sexual que hemos recibido en nuestra vida a través de los medios de comunicación (libros, revistas, cine, televisión, internet) y de nuestras personas cercanas, nos proporcionan una serie de ideas preconcebidas, hábitos, miedos y anhelos que en la mayoría de las ocasiones más bien limitan, alteran y dificultan nuestra capacidad de experimentar cosas nuevas, comunicar lo que pensamos a las otras personas y disfrutar de lo que sentimos. Lo que cada persona piensa en relación con el vello, los sonidos, colores, olores y sabores particulares del cuerpo de los demás hace oscilar peligrosamente nuestra opinión sobre el encuentro, cuando no la líbido directamente.
  • El amor afecta al sexo, y viceversa. Aunque pensemos que el sexo y el amor son cosas distintas, por lo general están fuertemente relacionadas porque mucha gente lo vive así. Aunque las personas implicadas en la relación se entiendan muy bien en una de los dos asignaturas, todavía podrían encontrar conflictos en la otra. En materia sentimental no hay nada escrito, y cada persona lo vive siempre de una manera distinta de las demás, afectando esto al significado y el propósito de la relación e incluso a la satisfacción que nos proporciona, a veces para bien, y otras no tanto.
En resumen, el sexo no es nada fácil... Pero ojo, no estoy diciendo con esto que deba tomarse sólo como la actividad trabajosa y complicada que es, jejeje, sino que, por esa misma razón precisamente, para aprender a disfrutar de nuestras relaciones sexuales tenemos que cuidarlas, quererlas, tomarlas con humor, tranquilidad y paciencia, dándoles una atención especial, intentando ser siempre las personas más abiertas, inteligentes y hábiles que podamos. Nuestro esfuerzo tendrá recompensa, porque el sexo real nos enseña cosas que no vienen en los libros y (que yo sepa) aún no hay ningún artilugio que pueda estimular nuestros cinco sentidos como cuando "lo hacemos"... Recuerde, independientemente de todo lo que piense, oiga, vea o diga, por favor, ante todo y sobre todo: ¡Disfrute del sexo! :-)

21 abril 2008

Cómo hacer demostraciones. Guía para conferenciantes.

(Del original "How to prove it. Guide for lecturers.")
  • Demostración por vigorosa agitación de manos: Funciona bien en una clase o en un seminario.
  • Demostración por referencia posterior: La referencia es normalmente una próxima publicación del autor, que a menudo no resulta tan próxima como lo era al principio.
  • Demostración por financiación: ¿Cómo van a equivocarse tres instituciones distintas del gobierno?
  • Demostración por ejemplo: El autor da únicamente el caso n=2 y sugiere que este contiene la mayoría de las ideas de la prueba general.
  • Demostración por omisión: "El lector puede completar fácilmente los detalles" o "Los otros 253 casos son análogos".
  • Demostración por aplazamiento: "Demostraremos esto más adelante durante el curso".
  • Demostración por dibujo: Una forma de prueba más convincente que la demostración por ejemplo. Combina bien con la demostración por omisión.
  • Demostración por intimidación: "Trivial".
  • Demostración por adverbio: "Como se puede ver claramente, la afirmación elemental mencionada anteriormente es obviamente válida".
  • Demostración por seducción: "¡Convéncete tú mismo de que es verdadero!".
  • Demostración por notación complicada: Se consigue mejor utilizando al menos cuatro alfabetos y símbolos especiales.
  • Demostración por agotamiento: Un número o dos de una revista dedicada a esa demostración son útiles aquí.
  • Demostración por ofuscación: Una larga secuencia sin argumento de declaraciones sintácticamentente relacionadas verdaderas y/o sin sentido.
  • Demostración por mención deseada: El autor cita la negación, inversión o generalización de un teorema de la literatura para sustentar sus afirmaciones.
  • Demostración por autoridad eminente: "Vi a Karp en el ascensor y dijo que probablemente era NP-completo".
  • Demostración por comunicación personal: "La reducción del ciclo de coloración para ocho dimensiones es NP-completo [Karp, comunicación personal]".
  • Demostración por reducción al problema erróneo: Para ver que la reducción del ciclo de coloración para infinitas dimensiones es decidible, lo reducimos al problema de la detención de la máquina de Turing.
  • Demostración por referencia a literatura inaccesible: El autor cita un simple corolario de un teorema que se puede encontrar en una memoria publicada internamente por la Sociedad Filológica de Eslovenia, 1883.
  • Demostración por importancia: Un buen número de consecuencias útiles se derivan todas de la proposición en cuestión.
  • Demostración por evidencia acumulada: Largas y persistentes búsquedas nunca han revelado ningún contraejemplo.
  • Demostración por cosmología: La negación de la proposición es impensable y no tiene sentido. Demostraciones populares de la existencia de Dios.
  • Demostración por referencia mutua: En la referencia A, el Teorema 5 dice seguir el Teorema 3 de la referencia B, el cual sigue el Corolario 6.2 de la referencia C, que es una simple consecuencia del Teorema 5 de la referencia A.
  • Demostración por metademostración: Se da un método para construir la prueba deseada. La corrección del método se demuestra por cualquiera de estas técnicas.
  • Demostración por aserción vehemente: Aquí es útil tener algún tipo de relación de autoridad con la audiencia.
  • Demostración por referencia fantasma: En la referencia dada no aparece nada ni remotamente parecido al citado teorema.
  • Demostración por salto semántico: Algunas inconvenientes definiciones estándar se han cambiado para establecer el resultado.
  • Demostración por apelación a la intuición: Dibujos con forma de nube normalmente ayudan aquí.